JUAN RAMON JIMENEZ: POESÍA VOLUPTUOSA, LUJURIOSA, ERÓTICA Y SENSUAL
JUAN RAMON JIMENEZ: LIBROS DE AMOR 1911-1912
Edición crítica, introducción y notas de José Antonio Expósito Hernández
Hay que agradecer a la investigación del profesor José Antonio Expósito Hernández rescatar del olvido estos poemas en los que afloran de forma explícita momentos de amor carnal vividos años atrás por el poeta.
Reproduzco aquí lo escrito por José Antonio Expósito en su Introducción
“Algunos críticos le han reprochado a estos libros ser recargados redundantes o excesivos. Sin embargo la maestría lírica de JRJ alcanza aquí logros certeros al cultivar una belleza externa en armoniosa conjunción con emociones e impresiones mas intimas. Todo ello expresado a través de unos maduros alejandrinos asonantados, en los que muestra una asombrosa y amena acentuación, a veces muy personal, en sus hemistiquios”.
LAS NOVICIAS DEL SANATORIO DEL ROSARIO
Tras su estancia en el sur de Francia JRJ ingresó, de nuevo […] en el Sanatorio del Rosario, […] según dejó constancia el poeta: “El segundo día de entrar yo ya vinieron corriendo a mi cuarto la hermana Pilar y la hermana Manuela a decirme que fuera a ver los fuegos de “Desde luego había otras. Pero yo no he encontrado otra que la hermana Pilar Ruberte. Desde el primer día me pareció un mármol de Museo, ablandado y calentado por mi. “Eran las hermanas más jóvenes. La hermana Pilar Ruberte, la hermana Filomena y la hermana Amalia Murillo. Yo les traía golosinas que ellas, aunque les estaba prohibido, se comían alrededor de mi estufa” La hermana superiora con gran escándalo se enamoró de mi y venía constantemente a mis habitaciones (un dormitorio y una salita). Las hermanas jóvenes, que eran las que a mí me gustaban (y yo a ellas) nos burlábamos de ¡Hermana! Deshojábamos nuestros cuerpos ardientes
En una profusión sin fin y sin sentido…
Era otoño y el sol- ¿ te acuerdas?-endulzaba tristemente la estancia de un fulgor blanquecino
Luego – los ojos grandes como carbones rojos-
te arreglabas la toca, el velo…y sin ruido
te ibas como una sombra, a la capilla aquella
perdida entre opulentos rosales amarillos…
Venían días tristes en que te recogías…
mi amor se hacía más inmenso y más sombrío
y cuando tú surgías, más pálida que el agua, encontrabas mi pecho como un pájaro el nido…
Te creías que Dios te miraba…En las tardes
de huracán y tormenta temblorosa de frío
ibas, los ojos bajos, pegada a las paredes,
con el corazón asustado como un niño.





mariaisabelperaldelvalle dijo
Hola amigos que me leeis, si alguno podeis decirme como borrar el recuadro de imagen que está debajo de la palabra Lu.. os lo agradecería.
30 Enero 2008 | 02:15 PM