ESCRITORES Y NOVELAS EN VERANOS DE LA COMPLUTENSE
Un viaje demasiado largo, siempre lo son para mí, desde la altitud de la sierra hasta el mismísimo nivel del mar. Desde la terraza verde del valle al fondo las luciérnagas de la gran ciudad, hasta la bahía rosario de luces, que se derraman hacia levante. En el camino de esperas, y huelgas de transporte, siempre alguna lectura pendiente entretiene los aguardos.
El Viaje del Elefante de Saramago lo he dejado interruptus, reconozco que no todo el humor me toca. Aunque si me ha valido como experimentación del lenguaje: la puntuación al pairo, el cambio de una tercera persona a un nosotros sin explicación; y el diálogo sin acotaciones, ni guiones, sino en escritura "de corrido" que ya experimentó magistralmente Mario Vargas Llosa en Los cachorros.
Sin embargo el otro librito de faltriquera, Tierra Firme de Matilde Asensi me ha retrotraído a mi infancia de niña solitaria con la cabeza metida en libros de aventuras. Su exhaustiva documentación y lenguaje ad hoc me situó por ensalmo en el Caribe del XVII. Ésta noche he dormido con la ventana de par en par a la brisa abierta del Mediterráneo, siguiendo de hurtadillas a Martín Ojo de Plata por las callejas de Cartagena de Indias.
Traigo la maleta llena de libros, Matilde Dueñas, Almudena Arteaga, Bonilla, Neuman, Almudena Grandes, Ana Mª Shua muchos más... ya les iré contando.
Mi despedida de El Escorial ha sido con la traca final de Hipólito G. Navarro. No hay humor para mí, como el de éste onubense que reside en Sevilla, de retranca y sal fina-aterciopelada que me recuerda el humor de mi madre, sin premeditación ni alevosía que le rezumaba cuando ni ella misma lo esperaba.
Un día pasando por los pasillos atiborrados de una librería, con olor a papel caliente recién salido del horno como bollitos de crema, unos tigres albinos me mordieron en el cuello. Desde entonces, me convertí a su religión.
He releído varias veces las peripecias y habilidades con la papiroflexia de una anciana, vigilada por el narrador desde una asfixiante ventana del agosto sevillano, y siempre me ha arrancado la sonrisa abierta, ancha, sin llegar a la carcajada brutal.





fenicia dijo
Es un plácer leerte amiga!!siempre lo es.
Un abrazo
21 Septiembre 2010 | 11:10 AM